Fundación Mario Robles Ossio 2018-05-04T18:31:28+00:00

Fundación Mario Robles Ossio

La Fundación Mario Robles Ossio es una organización sin fines de lucro que tiene como beneficiarios de todas y cada una de sus actividades asistenciales a personas que forman parte del grupo vulnerable de personas con enfermedad renal y se constituye con el objetivo de realizar actividades para lograr mejores condiciones de información, subsistencia y desarrollo de personas con una enfermedad renal.

Su misión está enfocada en llevar conocimiento a los pacientes renales, a quienes están en riesgo de padecer algún problema renal y su red de apoyo, con la finalidad de mejorar su calidad de vida y mejorar sus relaciones con el sector profesional involucrado.

El pasado 8 de marzo de 2018, el Día Mundial del Riñón y la Mujer, el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, mi hospital y el de mi padre, nos abrió sus puertas para encontrarnos. Para dar vida, para reconciliar dolores, para rescatarnos desde la experiencia compartida.

Hace cuatro años viví (y reviví) en este Hospital de Nutrición durante más días de los que me hubiera gustado. Una bacteria, una operación doble y muchos miedos fincaron mi residencia entre el cuarto y el tercer piso. Me costaba casi todo, pero lo más difícil era esa sensación de llegar a una cita con el destino. “Aquí murió mi padre” me decía, “tal vez llegó la hora de seguirlo”. Y entre el dolor que me nublaba, la energía a cuenta gotas y mi lealtad a lo paterno creí que sabía cómo terminaría la historia. Si alguien me hubiera murmurado al oído lo que vendría creería que me estaban dando una nueva generación de analgésicos. Tan emocionante, mágico y asombroso es lo vivido desde entonces hasta ahora.

Después de mi trasplante gracias a una cadena en Ohio, Estados Unidos, que fue posible a la generosidad de muchos, entre ellos varios de ustedes mis lectores, mis amigos, mi familia, le preguntaba a Michael Rees, mi trasplantólogo, ¿cómo devolvía lo recibido? Y me decía cuenta tu historia, y así lo hice, pero no era suficiente.

En el camino fui conociendo historias que me conmovían, de las que aprendía, cada vez que hablaba con alguien relacionado con lo renal salía con el cuerpo burbujeante de coincidir y hallar eco en otras voces.

La fe de todos los que sumaron para que kidnecito fuera posible me movió a buscar cómo. Hablando con mi editor Pablo Odell mientras trabajamos en la edición del Diario de la sed, vimos que había que abrir espacio para que en papel y en persona los encuentros sucedieran y navegáramos entre sed, punciones y niveles desajustados a un puerto donde llegáramos acompañados.

Y así nació la Fundación Mario Robles Ossio y su brazo educativo que es NEF.